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uyo frente ciudadano

En las últimas semanas Unidos y Organizados ha ocupado espacio en los medios de comunicación, no ya solo por el crecimiento de sus políticas sino por comentarios de adversarios y compañeros, que desde distintas ópticas entienden que nos hemos transformado en una referencia para un importante sector de la población.

Desde el oficialismo se nos acusa de haber participado en reclamos populares, y aun cuando exageran en nuestro rol de organizadores, aceptamos con agrado que nos ubiquen en ese lugar. Nacimos a la política trabajando codo a codo con los sectores más postergados y estaremos presentes dónde consideremos que se está vulnerando un derecho.

Desde sectores del campo nacional se nos ha mencionado como compañeros de ruta para las próximas contiendas electorales. También tomamos con alegría estas palabras, ya que estamos convencidos que la reconstrucción política del País debe dejar de lado las mezquindades coyunturales y poner por delante el proyecto que nos hermana: el de la Justicia Social, la Independencia Económica y la Soberanía Política.

Cómo hace 200 años, y como comprendimos en el 2015, siguen en juego dos modelos de país. El Macrismo y sus aliados locales representan la desindustrialización nacional, el endeudamiento externo, la eliminación de derechos laborales y civiles; en definitiva la ubicación de la Argentina en el rol de cantera de recursos naturales y mano de obra barata para el mundo desarrollado.

En la otra vereda, con aciertos y errores, están los movimientos políticos, culturales y sociales que luchan para la dignidad de los argentinos a partir de una economía que privilegie la industria, ciencia y tecnología nacional; el mercado interno; el aumento del valor adquisitivo del salario y la justa redistribución de la riqueza. 

La disputa electoral de 2017 refleja este debate de ideas y no solo una distribución de cargos legislativos. Se trata de saber si tendremos diputados y senadores que defiendan los derechos logrados por el pueblo trabajador o, por el contrario, actúen como garantes de la consolidación de políticas encaminadas a la destrucción del tejido social. 

Hace dos años, cuando la compulsa incluía la conducción del Estado, desde UYO no dudamos en apoyar al Frente para la Victoria, aun cuando por decisiones ajenas no pudimos integrarlo. Creíamos, y seguimos haciéndolo, que un gran frente ciudadano que incluya a todos los sectores del campo nacional y popular es el camino.

Por historia de luchas y compromiso con las mismas ideas, reconocemos al Partido Justicialista como estructurador principal de este espacio. Y sabemos que muchos sectores de la sociedad, que no se encuentran representados en esa estructura partidaria, desean poner sus esfuerzos para la construcción conjunta del Movimiento Nacional.

En octubre de este año esperamos contar como herramienta electoral al FRENTE PARA LA VICTORIA, que nos congregue en una contienda que no es menor. Para el 2019 falta mucho tiempo, y las posibles alianzas electorales saldrán de la unidad en la acción que podamos construir en la defensa del Pueblo Argentino.